Siento que el mundo se me viene encima, los recuerdos de un pasado oscuro, en donde yo era el unico soporte economico de mi familia, vuelven y atormentan mis noches, mis mañanas, mis tardes, mis noches de nuevo...
Siento que es una broma del destino. Estoy condenado a no matricular mas nunca la universidad, a no cumplir mis sueños.
Siento que mis padres vieron en mi la solucion para sus problemas economicos, cortandome las alas, las ganas de vivir, los sueños.
Durante mi jornada laboral la mente divaga entre las cosas que tengo que pagar, las cosas que queria hacer y no puedo en estos momentos, mi dolor de espalda que en estos dias me esta matando, y trato de encontrar nuevas formas de ganar mas y mas dinero, porque con el salario que tengo no alcanza para sostener la necesidad de toda mi familia (abuela, padres y hermanos).
No se que hacer, no quiero caer en la desesperacion, aunque he de confesar que al escribir estas lineas se me hace un nudo en la garganta.
No quiero vivir esta realidad. Quisiera huir, pero la culpa se apodera de mi. No estoy seguro de que si me voy de mi casa, ellos podran sin mi.
Fueputa responsabilidad. A mis 26 años me veo manteniendo de nuevo a mi familia. Una familia que no creo que les importe en realidad lo que me acontece a mi, mientras lleve el plato a la mesa. En navidad gaste todo mi salario de una quincena mas el aguinaldo en los regalos para ellos. Yo no me compre nada, y nada me regalaron. No quiero decir nada en la casa porque no soy de los que regalan esperando recibir, pero soy humano y me duele. Me hice el loco en ese momento. Un par de dias despues llego mi cumpleaños, no me regalaron nada tampoco. Mi papa se acordo hasta el año nuevo de que yo cumpli años.
La realidad me abruma, quisiera gritar, quisiera llorar, quisiera a veces hasta morir...
Imagen de Pablo Ocampo

1 comentario:
yo mantuve a mi familia mucho tiempo y eso no me impidió ni terminar mis estudios ni concretar mis metas. No ganaba un platal, apenas salía con los gastos. Mi hermano me ayudaba y entre los dos juntabamos un ingreso que apenas nos alcanzaba para sacar los gastos. Lo que aprendí es que de nada sirve quejarse y autocompadecerse. Solo sirve para hacernos sentir miserables.
Entiendo que la situación es dura, yo la viví desde los 22 y recién es que va pasando, pero no te tengás lástima ni asumás el "pobrecito yo", no te hace bien y no te hace grande.
Un abrazo
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