martes, 9 de noviembre de 2010

Frio.



Frio. En estos dias, en nuestra querida Ciudad de San Jose, hemos estado viviendo una ola de frio que no sentiamos desde hace rato. No pude dejar de pasar un dia de estos por Barrio Amon. Solamente para apreciar lo que alli habita. Las escaleras de las casas, los portones levemente humedos por el rocio de invierno.

Nostalgia. No se me ocurre otro nombre para el sentimiento que vivi mientras paseaba en soledad por las calles capitalinas. De como no se le da mantenimiento a las propiedades que albergan las historias de la antigua burguesia costarricense.

Distraccion. Mientras me sumia en mis cotidianos pensamientos sombrios, una vision casi espectral cruzo mi camino: un pobre gato de no mas de tres meses de edad, arrecostado a unas gradas de alguna casa anonima, tiritando de frio, seguramente hambriento, refugiandose al calor inerte de la pared de concreto.

Compasion. Juro solemnemente que mis intensiones eran buenas. En mi cabeza me vi acercandome, acariciando al desvalido animal, recogiendolo, acarenciandolo, haciendolo parte de mi vida, nombrandolo mi mascota regular.

Desenlace. Cuando me aproximaba al pobre gato, una voz proxima hizo un ruido extraño, un sonido que no intentare emular con letras, un sonido que ahuyento la criatura de mi vista. Cuando volvi mi mirada, no se veia nadie. Levante mi vista, y en una ventana habia un ser humano (no se si era hombre o mujer), de quien supongo provino el sonido en cuestion.

No encontre mas con la mirada al gato...

No hay comentarios:

Powered By Blogger